Terminator … "Reloaded"

Sobre “Arnoldito”, las grasas “trans” y los esteroides anabólicos.

Terminator

Curiosamente, en la misma semana en que se ha dado a conocer el último estudio sobre la obesidad en los EEUU, que afecta ya a un 26 % de la población, California se ha convertido en el primer estado en prohibir el uso de las llamadas grasas “trans” en sus más de 88.000 restaurantes a partir del 2010.

Schwarzenegger se suma así a una iniciativa ya adoptada por otras ciudades, como Nueva York, Filadelfia y Baltimore.

Las grasas “trans” (ácidos grasos insaturados) se encuentran en la margarina y los aceites que utilizan muchos restaurantes, especialmente los de “comida rápida” (”Fast-Food”) para freír las comidas que venden a los que no saben o no pueden entender porqué un perro nunca come “nervioso”.

Se considera que estas fast-foods provocan varias enfermedades cardiovasculares, al provocar un aumento en la tasa o nivel de colesterol.

Según un artículo publicado en el “New England Journal of Medicine”, eliminar las grasas “trans” de las dietas de los norteamericanos reduciría entre un 6 % y un 19 % los ataques al corazón que se registran en ese país.

Obviamente, a los dueños de los restaurantes californianos la idea de que el estado les diga qué ingredientes pueden utilizar en sus cocinas no les hace ninguna gracia.

Este tipo de aceites consiguen que los productos se mantengan en un buen estado durante más tiempo, y también que algunos productos como el jamón cocido o la “panceta” sean más crujientes.

La medida sólo afecta a los restaurantes y cafeterías, por lo que las dichosas grasas se podrán continuar utilizando en los productos envasados.

Es decir, en California, la llamada ‘junk food’, o “comida basura o chatarra”, que muchos en el extranjero asocian como parte del “american way of life“, ahora se podrá consumir sólo en casas de particulares (léase “ciudadanos norteamericanos que no están de acuerdo con Arnoldito y se comen un choripán con huevo frito”).

El debate que se empieza a abrir alrededor estos lípidos, y que parece indicar que irá en aumento los próximos años (ya que California suele marcar tendencias), recuerda mucho al del tabaco.

¿Hasta qué punto el Estado tiene derecho a prohibir prácticas que resulten dañinas para la salud? ¿Debe prevalecer el derecho individual a comer un jamón más crujiente, o el deber del estado de proteger a sus ciudadanos?

La discusión es vieja, y los argumentos gastados. No vale la pena repetirlos en este blog una vez más.

Pero sí cabe resaltar la ironía que supone que el primer gobernador en ilegalizar las “trans” haya llegado a ocupar su cargo gracias al consumo de una substancia ilegal: los esteroides anabolizantes.

Sin el consumo de estas drogas, los fantásticos músculos de Arnold Schwarzenegger no habrían alcanzado el volumen suficiente para convertirse en “Mister Olympia” – una especie de título mundial del fisicoculturismo-, y llamar así la atención de los productores de Hollywood.

Los esteroides están prohibidos porque pueden generan problemas de salud, como esterilidad temporal, cáncer de hígado y enfermedades coronarias, al incrementar la tasa de colesterol, e incluso poder llegar a dañar seriamente al corazón o sus válvulas.

Algunos “maliciosos” verán la prohibición como un ejercicio de hipocresía de Schwarzenegger, que no permite a sus ciudadanos la misma libertad que él tuvo al escoger el consumo de sustancias que pueden dañar su organismo.

Sin embargo, el asunto se puede enfocar desde un punto de vista mucho más positivo:

“Terminator” ha alcanzado el ideal supremo al que debería aspirar todo político: Preocuparse más por el bienestar de la ciudadanía que por el suyo propio.

Me llama la atención que Arnold no haya dicho NADA sobre las mujeres que, como él, consumieron y consumen esteroides anabólicos de forma ilegal y sin supervisión médica especializada. De las que se venden en cualquier gimnasio con dueños inescrupulosos por “estos lados”, a “troche y moche”.

“¿Querés “cuero”, Mamita? ¡Acá tenés la “chuza”! Si sos anorgásmica después, no me vengas con pataleos, fue tu elección.”

Quiero creer que a Arnoldito en este tema, que origina millones de mujeres con psicopatía o al borde de la misma, “se le salió la cadena de la bicicleta“.

Si no se le salió, es porque él estaría involucrado de alguna forma en el “negocio”, cosa que no creo, dada su honestidad y ausencia de conflicto de intereses con los laboratorios que produjeron las hormonas que lo hicieron famoso al modificar su físico en forma espectacular.

Hasta que se demuestre lo contrario, es un admirable ejemplo de altruismo.

Esperemos que no sea sólo “Propaganda” …

“Al que le quepa el sayo, que se lo ponga”.

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