¡Los pechos con siliconas son “una bomba”!

junio 25, 2014

 

¿Qué esperaban? ¿Que les dijera que las chicas, señoritas o señoras (y tal vez también algunas personas de sexo masculino original) que han decidido implantarse prótesis de siliconas en el busto (u otros lugares, como los glúteos) “son una bomba”? …

No. Estarán un poco más atractivas para los ojos de los amantes de lo “artificial” y para el ego de ellas mismas al mirarse frente al espejo, pero están generando problemas en serio para sus familias para cuando “se van” … al horno crematorio …

Crematorio

Las famosas prótesis de siliconas (que tanto lucen en la TV y en la vía pública) explotan y dañan los hornos crematorios.

En Europa (esto comenzó en Dinamarca), las familias están siendo obligadas a pagar por operar el cadáver (para retirar las prótesis) antes de ser incinerado o “cremado”.

Los implantes de siliconas, utilizados normalmente para aumentar el busto con fines estéticos, pueden terminar siendo una fuerte carga económica para la sociedad y, sobre todo, para los familiares de las mujeres que los llevan cuando éstas fallecen.

Las experiencias de otros países, donde estas operaciones se hacen desde hace muchos años, demuestran que los implantes pueden explotar como si fueran pequeñas bombas durante la incineración del cuerpo de la difunta.

Las explosiones suelen provocar serios daños en los hornos crematorios, por lo tanto en algunos países ya se está obligando a los familiares a pagar por la operación para retirarlos del cadáver antes de ser incinerado o “cremado”.

Es un problema del que ya se está hablando mucho en todas las conferencias internacionales del gremio de los funerarios.

Lo que ocurre es que la silicona comienza a hervir debido al calor y al final la presión hace que explote.

Pero como la silicona no se quema porque necesita temperaturas extremadamente altas, se queda pegada como una pegajosa capa en el interior de los hornos crematorios. Esta capa se va haciendo más gruesa con el tiempo y no sólo provoca el mal funcionamiento sino la eventual destrucción del costoso aparato.

En Inglaterra ya se ha prohibido la incineración de cuerpos que contengan implantes de siliconas y, a no ser que tengan un permiso especial, los herederos o familiares de la difunta tienen que pagar por la operación de retirada de los implantes o responder económicamente por los daños causados en el horno.

En otros países, donde los crematorios son un servicio público financiado con los impuestos de los contribuyentes, ya se está estudiando tomar medidas similares porque se asume que la sociedad no tiene que pagar por los desperfectos que pueda ocasionar la difunta en su último viaje, al haberse sometido voluntariamente en vida a una operación innecesaria con fines estéticos.

Al ser un implante producto de una decisión privada, con fines meramente estéticos o eróticos, no reconocida ni pagada por los diferentes seguros de salud u obras sociales, no hay motivo legal para que estos últimos se hagan cargo de las consecuencias económicas de un supuesto “capricho” o “veleidad” de la occisa.

Todo lo que entra en un horno crematorio debe arder hasta quedar reducido a cenizas y los implantes de siliconas no lo hacen. Sin embargo, antes de tomar medidas globales quedan todavía muchas cuestiones éticas por resolver.

Mientras tanto … queridas lectoras … piensen en sus “herederos” dos o más veces antes de ir al quirófano con fines estéticos.

El hacerse un implante con fines “reparadores”, como por ejemplo luego de una extirpación de una mama por un cáncer, no se discute en estos casos. La extirpación es (y debe ser en todos los países) gratuita, como corresponde a una víctima de un cáncer, respetando los Derechos Humanos.

Separando la paja del trigo, estrictamente.


De la Cama al Campo y del Campo a la Cama

mayo 20, 2014

CampoCiudad

Creo que la intensa disputa entre el actual Gobierno y la gente del Campo merece que haga un humilde comentario.

Así como el Rey León explicaba a su cachorro lo de la “cadena alimenticia”, voy a tratar en hacer foco en este post sobre una de las teorías que me parecen más atrayentes para intentar explicarlo: la Unicidad.

Pensando en la Teoría del Caos, uno ve que es muy poco probable que en este tema una mariposa agite sus alas en un sitio y llueva en otro muy distante. Si alguien lo creyera así y lo supiera defender ante Legisladores propios y ajenos, seguramente reemplazaría en el acto a nuestro actual Ministro de Economía.

Una cosa no es discutible: el Gobierno, el Campo y la Salud van inexorablemente atados, aunque parezca no creíble. El común denominador a los tres “sectores” es que hacen algo muy puntual:

Redistribuyen.

Son “Máquinas Distributivas” de Riqueza.

El tema pasa por entender, mal que les pese a algunos, la “Teoría del Palo” de Stephen Covey (no la de otra persona): si uno encuentra un palo y lo levanta de un extremo, controla ese extremo pero no puede controlar lo que hace el opuesto. Si yo tomo una “medida” o “decreto algo” controlo una punta del palo, pero es muy poco probable que pueda controlar la otra. A lo sumo puedo “predecir su comportamiento” en base a “mi experiencia previa” sobre situaciones semejantes.

Estimo que en este tema no se utilizó el análisis de las experiencias previas para efectuar prospectiva o, si se prefiere llamarlo en términos de planificación económica, “pronosticar un escenario futuro” o, “hablando en criollo”, imaginarse cuál iba a ser la respuesta a la medida a tomar antes de ejecutarla.

Si la propuesta era utilizar esos fondos para, entre otras cosas, la construcción de 30 o más nuevos hospitales, no me parece una idea atinada para mejorar la redistribución de la riqueza, aunque la bandera de la redistribución del ingreso sea enarbolada igualmente por oficialismo y oposición.

A lo largo de la historia, las políticas de redistribución resultaron, en cualquier circunstancia y bajo cualquier gobierno, difíciles y costosas de instrumentar, especialmente en términos de popularidad política, pues generan junto con el aplauso de los “favorecidos” (los menos favorecidos en términos de riqueza) un intenso rechazo por parte de los “desfavorecidos” (los más favorecidos en términos de riqueza).

Entonces, estas acciones redistributivas sobre los más favorecidos (en términos de riqueza) de la sociedad requieren que las políticas públicas a diseñar para orientar los recursos obtenidos mediante decretos o leyes (emitidos o promovidos por el Gobierno) de los actores económicos privados (el Campo) y su posterior distribución solidaria (la Salud) guarden coherencia técnica que ayude a hacer más consistente y transparente el mecanismo de solidaridad y equidad distributiva.

En mi opinión, la construcción de 30 o más nuevos hospitales mediante fondos provenientes de las Retenciones no son una buena forma de mejorar la distribución de la riqueza, cuando el gasto de bolsillo del 40 % de la población más pobre está dirigido casi en un 50 % a la compra de medicamentos, y un 25 % restante a la atención ambulatoria, mientras que las internaciones representan menos del 10 % de ese gasto. En las actuales condiciones de bajos ingresos por cápita y de inflación galopante no acompañada de un incremento paralelo de los ingresos, estos gastos representan para una gran parte de los hogares un estipendio que pone en serio riesgo su subsistencia.

Ahora, si se proyecta que esos fondos sean volcados a la atención primaria de la salud, a la distribución gratuita de medicamentos, a la disponibilidad de agua potable y cloacas para todos y todas (como ejemplos), sí creería en una auténtica intención de redistribución justa.  No vería como justa a la incorporación de 30 nuevos hospitales en un escenario de organización y gestión cuyas eficiencia y eficacia dejan mucho que desear, porque la cantidad de camas no constituye el problema del sistema de salud argentino, sino su gerenciamiento.

Esta aparente disputa entre la política de redistribución del ingreso del Gobierno y la supuesta “avaricia desmedida” de un sector es una oportunidad histórica para destinar fondos que devuelvan a cada argentino la confianza que nunca debió perder en la capacidad del Estado para mejorar la vida de todos, pero muy especialmente la de aquellos que menos tienen.

Espero que nuestros legisladores no desaprovechen esta oportunidad que, probablemente, no se vuelva a presentar ni se repita por muchos años.

La Economía de la Salud tiene Ciclos y Contra-Ciclos, hay que anticiparse a ellos y no llorar sobre la leche (y plata) derramada. No hace falta ser mago para evitar problemas y tener al Pueblo feliz y satisfecho. Con revisar el tema 15 minutos en Google por día alcanza y sobra para cualquier Legislador o Ministro.

Salud en serio, para todos: Es posible.


Chagas: “Olvidada” … especialmente por la OMS.

abril 30, 2014

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Uno puede preguntarse el porqué de este título. He titulado así porque la Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO) viene imponiendo en todo el mundo a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) como herramienta que permite estandarizar los diagnósticos con fines estadísticos, utilizable asimismo con fines administrativos y contables por los sistemas de asistencia médica (obras sociales, mutuales, prepagas, seguros, etc.).

Recientemente, como puede verse aquí, en su publicación del World Health Assembly adopts resolution on all 17 neglected tropical diseases” del 27 de mayo de 2013, en su listado la OMS expresa que la Enfermedad de Chagas ocupa el Segundo lugar en importancia para la misma.

En su reciente Declaración del World Health Day 2014, del 07 de abril de 2014, también la considera así. Y nos pide que hagamos lo mismo. No aclara cómo. De todas maneras, voy a intentar aportar algo al respecto:

La versión actualmente vigente en todo el mundo es la llamada CIE-10. Sin embargo, los EEUU (USA) aún prefieren seguir usando el CIE-9. Veamos un poco de Historia.

¿Qué es esto? La lista de Codificación CIE-10 tiene su origen en la «Lista de causas de muerte», cuya primera edición editó el Instituto Internacional de Estadística en 1893. La OMS se hizo cargo de la misma en 1948, en la sexta edición, la primera en incluir también causas de morbilidad. A la fecha, la lista en vigor es ésta y la OMS sigue trabajando en ella.

La CIE-10 se desarrolló en 1992 y su propósito fue rastrear estadísticas de mortalidad. La OMS publica actualizaciones menores anuales y actualizaciones mayores cada tres años, pudiendo consultarse en Internet como su CIE-10 On Line.

Ahora bien, cuando uno es médico y trabaja en América Latina, especialmente en zonas de alta prevalencia de Enfermedad de Chagas como la Argentina (con aproximadamente 3 millones de habitantes infectados, el número exacto no se conoce ya que jamás se hizo un screening o “Censo de Chagas” de todos los argentinos) y específicamente en provincias como el Chaco (con aproximadamente un mínimo de 200.000 infectados sobre su millón de habitantes), resulta ética y legalmente obligatorio sospechar que al menos 1 de cada 10 pacientes (o 1 de cada 2, depende de la localidad en la que se trabaje) que entran al consultorio puede estar infectado por el Chagas y no saberlo. Esta atención médica actualmente debe ser registrada y codificada por el CIE-10, independientemente del Motivo de la Consulta.

Pero el mismo CIE-10 no tiene un código de “Sospecha de Chagas en persona residente en Area de Alta Endemicidad”.

Sólo existen, hasta hoy, los siguientes códigos:

B57 Chagas disease
Incl.:
American trypanosomiasis
infection due to Trypanosoma cruzi
B57.0+ Acute Chagas disease with heart involvement (I41.2*, I98.1*)
Acute Chagas disease with:
  • cardiovascular involvement NEC (I98.1*)
  • myocarditis (I41.2*)
B57.1 Acute Chagas disease without heart involvement
Acute Chagas disease NOS
B57.2 Chagas disease (chronic) with heart involvement
American trypanosomiasis NOS
Chagas disease (chronic) (with):
  • NOS
  • cardiovascular involvement NEC+ (I98.1*)
  • myocarditis+ (I41.2*)
Trypanosomiasis NOS, in places where Chagas disease is prevalent
B57.3 Chagas disease (chronic) with digestive system involvement
B57.4 Chagas disease (chronic) with nervous system involvement
B57.5 Chagas disease (chronic) with other organ involvement

O sea, la OMS sólo tiene en cuenta el diagnóstico CONFIRMADO y no la SOSPECHA que justifica el examen serológico y clínico detallado.

Por lo tanto, considero que la OMS debería haber salvado parte de su error de omisión, pero no lo hizo.

Es por eso que sugerí en 2007 que los médicos que trabajamos en el Chaco utilicemos un Código B57.9 “Made in Chaco” (NOS o No Other Specifications). Es lo que se me ocurrió que podría sernos útil en todo paciente que concurriera a la Consulta en zonas de alta endemicidad como “Sospecha de Chagas en persona residente en Area de Alta Endemicidad”.

De otra manera, no existía posibilidad administrativa de justificar cabalmente todo el accionar médico y que éste sea debidamente reconocido y oportunamente pagado.

Mi humilde iniciativa fue aceptada y ése Código CIE-10 “Made in Chaco” B57.9 se usa perfectamente en nuestro medio desde ese año. Funciona perfectamente en documentaciones en papel, por Internet o en aplicaciones mHealth para teléfonos móviles, sean smartphones o no.

Era esperable que este tema estuviese resuelto por la OMS hace unos años atrás, cuando publicó la Actualización 2009 del CIE-10.

Eso no ocurrió. Es más, leyendo la promesa de la OMS respecto a sus Actualizaciones, se lee claramente “ALL MAJOR CHANGES THAT WERE SCHEDULED FOR 2009 ARE POSTPONED TO 2010.”

Hasta hoy, 30 de Abril de 2014, la OMS NO CUMPLIO.

Espero que antes del fin de este año la OMS corrija su error u omisión. Los pacientes lo necesitan.

Nosotros ya demostramos que no necesitamos a los “expertos” de la OMS, pero sería loable que ellos enmienden su error de omisión antes de finalizar el 2014.

Para eso les pagamos. Para que TRABAJEN.

Como escribió mi Maestro René G. Favaloro: “Perdóneseme tanta franqueza”.


Emprendimientos o Startups en #mHealth, o cómo ganar ayudando a ahorrar y cuidando la salud.

abril 26, 2014

 

Leyendo a David H. Freedman, veo que el Sr. Barack Obama, a través de “Obamacare”, está estimulando, alimentando y potenciando una industria nueva, muy activa, que utiliza tecnología de teléfonos celulares para frenar el gasto en atención de salud.

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Hace cuatro años, Sterling Lanier, un “emprendedor serial”, luego de desarrollar una empresa de investigación de mercado exitosa, recibió una llamada telefónica de un médico que conocía en la Universidad de California, San Francisco (USFC). El médico quería que lo ayude con un proyecto que implicaba la recolección y procesamiento de datos de miles de pacientes con cáncer de mama. El objetivo del pedido era que lo ayude a encontrar una manera sencilla y amigable (incluso divertida) de lograr que las pacientes llenen formularios extensos (y aburridos o tediosos) en forma completa, para poder construir una Base de Datos de Cáncer de Mama lo más completa posible.

Como buen emprendedor al que le apasionan las nuevas ideas y sus desafíos, Lanier puso manos a la obra. El resultado, diseñado con un experto en tecnología llamado Boris Glants, fue una aplicación para iPad que los dos llamaron “Tonic”. Tonic hizo fácil – y casi muy divertido – para las pacientes brindar toda la información requerida acerca de sí mismas y de su salud. Misión cumplida. Y “bomba” lanzada …

Y eso podría haber sido todo … excepto que, unos pocos meses más tarde, Lanier recibió otra llamada, esta vez del Georgetown University Medical Center de Washington, DC. Resulta ser que el médico de la UCSF amigo de Lanier había hecho una demostración del potencial de Tonic en una conferencia de nuevos cuidados de la salud y se encontró con un gran interés en médicos y ejecutivos de la salud. Al poco tiempo, Lanier fue asesor de la Clínica Mayo, del Centro Médico UCLA, de Kaiser Permanente y otros proveedores de servicios de salud líderes en el mercado. Lanier, sin quererlo, había transformado su aventura en una “mina de oro”.

Estamos ante un emprendimiento que origina múltiples otros, que prometen ser mayores todavía, tanto en éxito como en aceptación por parte de pacientes, médicos y empresas financiadoras de sistemas de salud.

¿Cuál fue la trilogía que disparó ese fenómeno tecnológico de alto impacto económico? Un médico que tenía un problema activo que no sabía cómo resolver, un empresario/emprendedor exitoso con ganas de ayudarlo y un experto en desarrollos de software muy creativo. Sólo tres personas, trabajando juntas (cada una de ellas aportando sus conocimientos y exponiéndolos a los otros dos en un lenguaje interdisciplinario capaz de ser comprendido por todos ellos) fueron capaces de detonar esta auténtica Revolución del mercado de la salud en EEUU.

¿Qué hizo Tonic para merecer tanta atención? Nada más ni nada menos que brindar una solución parcial a uno de los desafíos más acuciantes en toda la industria del cuidado de la salud de EEUU: Cómo ahorrar trillones de dólares.

Tonic convenció, casi como si fuese un juego, a las pacientes de que brinden toda la información que los proveedores de salud necesitaban desesperadamente (y rara vez conseguían) para mejorar la atención mientras reducían sus costos y aumentaban sus ganancias.

En 2013, el gasto en atención de salud de EEUU fue U$S 2,7 billones. Visto de otra forma: en 2013 se gastó en atender la salud casi una quinta parte del PBI de EEUU, nada menos.

Todos los esfuerzos para crear nuevos desarrollos tecnológicos amigables y móviles (los servicios de asistencia médica son móviles por naturaleza, ya que el médico es un ser humano y, como tal, se mueve constantemente) explican porqué esta nueva industria podría representar el mercado de más rápido crecimiento en la atención de la salud en estos momentos en EEUU.

Se había dado el Disparo de Largada de la Gran Carrera.

Es una carrera impulsada por un repentino cambio masivo en la economía de la industria – un cambio que tiene el mandato de “Obamacare” – a priori perdurable, que está creando una gran oportunidad de nuevos negocios para consorcios interdisciplinarios.

Aunque gran parte de la atención prestada a la “Ley de Asistencia Accesible” se ha centrado en los intercambios de seguros de salud, la nueva ley realmente hace algo radical: Cambia el modelo de negocio subyacente de toda la asistencia sanitaria.

Hasta ahora, el modelo de asistencia médica en EEUU era simplemente el tradicional: cuantos más tratamientos médicos y hospitalarios se brindaban, más se pagaba.

Ahora, con “Obamacare”, el modelo preferido es el Valor Base, en el que a los médicos y hospitales se les paga, pero no por tratar a los pacientes, sino para mantenerlos sanos y evitar los tratamientos.

Cuando los pacientes reciben más tratamientos de los que se estima necesario para su problema de salud, algunos o todos los costos van a salir de los bolsillos de los proveedores, en lugar de generarles más ingresos. Obama cambió las reglas de juego.

Debido a este cambio de reglas de juego, las organizaciones de atención de salud (HMO) están desesperadas buscando las tecnologías que las ayuden a frenar esos desembolsos.

Esto está alimentando una nueva industria de la tecnología: Desarrollos Móviles de Salud, Salud Móvil o mHealth.

En el corazón de esta explosión yace el reconocimiento de que la clave para controlar la salud es la información y que dicha información se adquiere mejor a través de los dispositivos móviles que ahora están siempre al alcance de los pacientes y los médicos. Pero, asimismo, esos datos están siendo ingresados a la “nube” de Internet y cada desarrollo debe ser capaz de capturarlos y procesarlos con seguridad.

¿Qué tan grande es la diferencia económica que podrían hacer los desarrollos mHealth en los costos médicos?

Un informe elaborado por Pricewaterhouse & Coopers estima que en Europa las tecnologías de mHealth podrían ayudar a recortar hasta un 35 % del costo del tratamiento de enfermedades crónicas, un gran porcentaje del gasto en atención de salud.

En los EEUU equivaldría a unos U$S 700 mil millones en ahorro. Y estos recortes de gastos serán aún más críticos y necesarios cuando “Obamacare” termine de incorporar a más de 30 millones de personas sin seguro médico en su sistema de salud en 2023.

Muchas de las grandes compañías de salud ya se están moviendo agresivamente en mHealth, pero muchas empresas nuevas están en condiciones de producir la mayor parte de los productos y servicios ganadores. “Son las pequeñas empresas que están surgiendo con la innovación”, dijo Travis Good, médico y blogger muy influyente en la tecnología de la atención sanitaria. “Y esas empresas van a tener un gran crecimiento en los próximos años”.

En 2013, las empresas de mHealth generaron U$S 6200 millones en ingresos, una cifra que se espera que suba a más del triple en los próximos cinco años, según la firma de investigación de mercado Research & Markets, de Dublín.

Una gran cantidad de startups ya está compitiendo para salir al frente de los distintos segmentos de este sector en explosión. Los que tendrán éxito, según Good y otros expertos, son los que mejores puntos “clave” ayuden a controlar a la industria bajo el control de “Obamacare”.

Dando un vistazo a algunos de estos importantes “Puntos Clave” citados por Freedman, Lanier destaca algunas de las nuevas empresas que tienen una ventaja considerable en la carrera por ofrecer soluciones de manera rentable:

Punto Clave: Los pacientes no siguen las indicaciones.

Costo: Aproximadamente U$S 300 mil millones al año.

Ejemplo práctico: Hace tres años Bob Shor tuvo miedo a uno de los mayores problemas de atención médica, cuando su padre accidentalmente se inyectó una doble dosis de insulina, requiriendo una internación urgente. Como empresario israelí, Shor descubrió que la industria de la salud ha luchado durante mucho tiempo en vano para encontrar la forma de que la gente tome los medicamentos adecuados en el momento adecuado. El Instituto de Salud de New England ha calculado que esta supuesta “falta de adherencia al tratamiento” es un problema en la mitad de todos los pacientes, con un costo anual de casi U$S 300 mil millones, solamente en los EEUU.

Shor decidió fundar una compañía llamada MediSafe en 2012 para abordar el problema, con un servicio en línea y aplicaciones móviles que ayudan a los pacientes a llevar un seguimiento del tiempo y la dosis de sus medicamentos. Además, el software de la compañía reúne y analiza datos sobre grandes grupos de pacientes, proveyendo la información que las organizaciones farmacéuticas y de salud tanto necesitan para evaluar su efectividad y eficiencia operativas.

Mi opinión: Es una estrategia inteligente. Cualquier indicio que pueda ayudar a los proveedores de atención de la salud para que adquieran más conocimientos sobre las condiciones o comportamientos de los pacientes va a conseguir una gran parte del mercado de la mHealth. Neil Wagle, director médico de Partners HealthCare del Massachusetts General Hospital, dijo: “Hemos estado perdiendo sistemáticamente algunos de los datos que nos dicen lo que más queremos saber sobre los pacientes. Si una empresa tiene algo que puede llenar ese vacío hay una buena posibilidad de que le querramos echar un vistazo”. Y esto es porque los proveedores de atención de la salud, proveedores de seguros y el gobierno – en lugar de los consumidores – están dispuestos a pagar mucho dinero por estos servicios.  Y eso es debido, en gran parte, al énfasis de “Obamacare” en el cuidado basado en el valor que crea incentivos para que los proveedores de atención de la salud mantengan a los pacientes saludables, además de recortar gastos innecesarios. La parte difícil de reducir el gasto en salud es que la mayor parte de lo que afecta a la necesidad del paciente para el tratamiento ocurre fuera del hospital y el consultorio del médico (la dieta y el ejercicio, la aparición de los síntomas de mal agüero, la adhesión a los regímenes de medicación y mucho más). Eso significa que los médicos necesitan más y mejor información sobre lo que les está pasando a los pacientes en todo momento para que puedan ofrecer los tratamientos y consejos adecuados. Y los pacientes necesitan apoyo para seguir con los tratamientos en el hogar y en otros lugares. Al ayudar a los pacientes a que no interrumpan sus tratamientos prescriptos, así como por la transmisión de esos datos a los médicos, MediSafe está contemplando ambos lados de la ecuación. Aunque fundada hace apenas dos años, la compañía ya ha establecido alianzas con las compañías farmacéuticas y está en conversaciones con varios hospitales y HMO. “Estamos buscando por todas partes, para las primeras etapas, los productos y servicios que puedan ayudar a saber más acerca de nuestros pacientes y nos comprometemos con ellos basados ​​en la tecnología”, dice Molly Coye, directora de innovación de la UCLA en eSalud, una organización que maneja varios Hospitales de California por un monto de U$S 2.4 mil millones anuales.

Punto Clave: Los pacientes no les dan a los médicos la información suficiente.

Costo: U$S 305 mil millones durante los próximos siete años.

Ejemplo práctico: Cuando Lanier fue consultado por primera vez por su amigo de la UCSF para ayudar con el proyecto de investigación del cáncer de mama, su actitud fue básicamente esperar convertir un largo cuestionario en una aplicación para iPad. Pero Lanier sospechaba que había un problema más profundo y universal que subyacía a ese simple trabajo. Entonces, preparó una técnica que él había perfeccionado, como investigador profesional del mercado: Citó a algunas personas de la industria del cuidado de la salud a un bar: “Usted se va a sorprender de la gran cantidad de información que el precio de una cerveza de U$S 4 le puede conseguir. Y cada cerveza va a superar a un informe de investigación de 10.000 dólares cada vez “, les dijo.

Cuando se trata de obtener datos de los pacientes, Lanier descubrió rápidamente que la mayoría de la gente no se toma el tiempo necesario para llenar correctamente un formulario largo y que obligarla a llenarlo en un dispositivo móvil no es manera de solucionar el problema. Bajo “Obamacare”, el hecho de no tener datos de los pacientes para proporcionarlos sería desastrosa, dado el énfasis de la ley en la documentación de la salud del paciente. La solución de Lanier, un formulario electrónico que la gente realmente encontrara divertido de llenar, resolvería el problema. Cada pantalla de Tonic sirve como una invitación muy colorida que invita a proporcionar información, ya sea su cumpleaños o su peso. Globos animados y otros dibujos animados festejan cada acto de escribir, mientras que los juegos, laberintos y videos atraen a seguir con él. Una excelente idea. Además, Lanier vio la oportunidad de ir más allá con Tonic: tener que averiguar sobre la marcha si las preguntas eran pertinentes sobre la base de las respuestas a las preguntas anteriores. Entonces pensó: “La aplicación podría averiguar qué otra cosa necesita el equipo médico para ver cuándo alertar a  los pacientes”. Eso significaba que los pacientes podrían llegar a ver on line al médico que podía ayudar a mantenerlos sanos, si era un ortopedista, un nutricionista o un psicólogo, evitando la pérdida de tiempo de sacar turno e ir a consulta con con los demás. Ese tipo de eficiencia es una gran cosa, dado los costos de atención de la salud “por las nubes” de EEUU, costos que probablemente aumentarán en el corto plazo, como cuando la nueva oleada de los asegurados cubiertos por “Obamacare” golpeen las puertas del sistema. Según el Centro de Deloitte para Soluciones de Salud, la mejora en la eficiencia que Tonic está ofreciendo debe ser capaz de ahorrar U$S 305.000 millones dólares en costos de atención de salud para el año 2021. Lanier ya no tiene que vender a las grandes organizaciones de atención de salud la rentabilidad potencial de hacer que los pacientes llenen formularios. Ellos quieren exactamente lo que está ofreciendo Lanier. “Fuimos a nuestros proveedores tradicionales y les pedimos que nos llegar a algo que involucre a los pacientes cuando se nos da la información”, dice Helen Kotchoubey, director corporativo de servicios de información en el New York- Presbyterian Hospital”. Pero Tonic fue el que se anticipó a lo realmente diferente e interesante: el compromiso del paciente fidelizado a una aplicación. Miles de pacientes en Nueva York han utilizado Tonic para cargar sus historias clínicas. La aplicación ha demostrado que aumenta las tasas de finalización de llenado de un formulario en aproximadamente un 100 %.

Punto Clave: Visitas innecesarias al médico.

Costo: U$S 125 mil millones al año.

Los ciudadanos de EEUU hacen colectivamente unas 1000 millones de consultas al médico cada año. En muchos de estos casos, los médicos están dando atención personalizada (que implican tiempo y costos) a muchos pacientes que podrían ser atendidos con otro tipo de nivel de asistencia, si tuvieran acceso a esa información.

Es un problema que se desperdicien U$S 125 mil millones al año por consultas banales o innecesarias. Así, señala Ron Gutman, fundador de HealthTap, una compañía con sede en Palo Alto, California, que está tratando de proporcionar a los pacientes información a través de sus teléfonos móviles. A través de aplicaciones de teléfono inteligente de HealthTap y su sitio web, la compañía permite a los usuarios plantear preguntas sobre salud en una red de más de 50.000 médicos. “Lo que podemos hacer es crear un sistema de control electrónico que dirige a tantos pacientes como sea posible lejos de los servicios costosos a otros más económicos, de acuerdo al tenor y urgencia de sus planteos. Y esto realmente golpea el bolsillo de las actuales organizaciones de atención de la salud”, dice Gutman.

Tener los médicos que respondan a las preguntas con un mensaje de texto suena como una aplicación bastante simple, pero hay una razón por la que HealthTap está demostrando ser el primero en llevarlo a cabo de una manera masiva. Por un lado, los médicos están aterrorizados por la responsabilidad de dar consejos a personas que no han examinado personalmente y que más tarde pudieran demandarlos al considerar que el consejo era perjudicial. Así, Gutman negoció con Lloyd una única póliza de seguro que protege a los médicos de la red de HealthTap de las demandas derivadas de su asesoramiento a los usuarios, siempre sin costo alguno para los médicos. Además, el consejo de cada médico es votado por otros médicos, proporcionando una segunda opinión. La seguridad es otra preocupación importante y Gutman se anticipó con su primer empleado “de lujo” contratado: un profesional de seguridad de la información. “Estamos más seguros que cualquier entidad para la que trabajamos” dice Gutman, señalando que todas las comunicaciones privadas entre los pacientes de HealthTap y los médicos están cifradas. Resultado: Ingresos de HealthTap en total en 2013: U$S 6200 millones.

No son sólo los pacientes los que se benefician de la conveniencia de conseguir ayuda médica en sus hogares, oficinas o incluso en la vía pública, todo sin costo para el sistema, excepto el de una visita al consultorio. Los médicos ya no quieren limitarse a atender a los pacientes sólo en sus consultorios. “Muchos de nuestros médicos son móviles ahora”, dice Kotchoubey (Nuevo Hospital York –Presbyterian) “Ellos quieren tomar ventaja de la movilidad”.

Aunque muchos pacientes mayores no alcanzarán a usar sus teléfonos celulares cuando tengan un dolor misterioso o una fiebre leve, señala el médico y experto en salud móvil Good, los pacientes más jóvenes acuden con facilidad a servicios como HealthTap. “Ellos tienen la motivación y el interés de adoptar estas herramientas”, dice. “Están a la espera de los proveedores de salud para que estén disponibles”. Actualmente Gutman está recibiendo una avalancha de peticiones de los profesionales de la salud interesados ​​en saber cómo pueden adherirse a HealthTap para usar sus servicios (y beneficios) móviles.

Punto clave: Faltan señales de peligro crítico.

Costo: U$S 36 mil millones en los próximos cinco años.

Los pacientes internados en hospitales se mantienen conectados rutinariamente por cable o telemetría a los dispositivos que controlan el ritmo cardíaco, la respiración, la presión arterial y otros signos vitales. Y docenas de otros tipos de monitores pueden ser  trasladados con ruedas a la cama de un paciente para monitorear otras cosas, como las ondas cerebrales y la química sanguínea. Todos estos datos ofrecen a los médicos una oportunidad de detectar problemas a tiempo y tomar medidas para impedir o combatir las crisis. Pero si el médico quiere ver la lectura de los datos en tiempo real, lo que aumenta enormemente las posibilidades de llevar a cabo una intervención rápida y eficaz, él o ella tiene que estar de pie frente a la máquina, mirando a su pantalla. Y, obvio, el paciente tiene que estar en una cama de hospital. Todo esto significa que los médicos casi nunca están en la parte superior de los datos críticos de sus pacientes en el momento en que puede importar más.

La lucha contra esa brecha fue encarada por Tecnologías de Pista de Aterrizaje de San Antonio. AirStrip es la empresa líder en la nueva subindustria mHealth de monitoreo remoto de pacientes, lo que permite a los médicos obtener lecturas detalladas en tiempo real de los monitores en sus tabletas o teléfonos inteligentes en cualquier lugar, dentro o fuera del hospital. Esta tecnología que permite a los médicos controlar a distancia los signos vitales de los pacientes del hospital fue “el primer esfuerzo serio mHealth diseñado directamente para su uso médico”, dice Portale de Palomar Health. Los ingresos estimados de AirStrip anuales para el año 2018: U$S 23,5 mil millones.

Portale debería saberlo, porque él estaba detrás de la primera gran empresa de monitoreo remoto mHealth, desarrollado en el local de Palomar en 2010, más tarde adquirido por AirStrip para formar parte de la columna vertebral de su plataforma tecnológica. Desde entonces, Portale ha dirigido su atención empresarial al otro extremo del problema: liberar a los pacientes de tener que ser conectados a las máquinas de monitoreo. Para ello, Palomar se ha asociado con el gigante de electrónica Qualcomm para establecer una incubadora de tecnología llamado Glassomics, para fomentar el desarrollo de la informática portátil en la medicina. “Los sensores podrían ser incorporados en los relojes inteligentes, chips implantables o la ropa”, dice Portale . “Pueden detectar cambios en la química de la sangre o en el patrón eléctrico del corazón, predecir la aparición de un ataque al corazón y emitir una advertencia al dispositivo móvil de su médico”.

“Casi 1000 millones de personas en el mundo tienen enfermedades del corazón, diabetes, cáncer, enfermedad de Alzheimer u otra enfermedad crónica”, señala Portale. “Con un abordaje sistemático de las crisis, se lograría no sólo salvar innumerables vidas, sino además permitiría reducir las hospitalizaciones costosas que dan cuenta de una gran parte del gasto en atención de salud. Hasta ahora, esas hospitalizaciones se han canalizado con ingresos a los hospitales y a los médicos, pero bajo Obamacare los proveedores de atención de la salud van a ganar sólo algunos de esos costos”. “Las organizaciones de salud son incentivadas ahora para reducir los reingresos hospitalarios, y es por eso que están dispuestas a gastar mucho en las tecnologías que les ayuden a gestionar estos pacientes”, dice Portale. Juniper Research estima que las tecnologías de control de la salud móvil podrían ahorrar a la industria médica 36 mil millones dólares en los próximos cinco años. Y dentro de los cuatro próximos años los estadounidenses gastarán U$S 170 millones en gadgets para mantener un ojo puesto en sus signos vitales, según ABI Research proyecta.

Finalmente, estos dispositivos pueden ser capaces de rastrear el estado emocional de un paciente también. “Sólo recoger el hecho de que un paciente puede estar deprimido puede representar un enorme potencial de ahorro”, señala Wagle, de Partners HealthCare. “La investigación ha demostrado que los costos del tratamiento de enfermedades crónicas son un 40 % mayores en los pacientes que están deprimidos”, dice. “Si puedo identificar una depresión, puedo hacer que ese paciente vea a un psiquiatra o conseguir un ajuste de su medicación por su médico”.

Punto clave: Las dietas poco saludables y falta de ejercicio.

Costo: Cerca de U$S 100 mil millones al año.

En 2005, Mike Lee y su esposa querían perder algo de peso, pero no pudieron encontrar una forma fácil de rastrear sus calorías, así que Lee construyó una aplicación para hacerlo. Hoy en día, la compañía basada en San Francisco de Lee, MyFitnessPal, tiene más de 40 millones de usuarios, la mayoría de ellos a través de su aplicación móvil. Colectivamente, los usuarios de MyFitnessPal han perdido más de 50 millones de kilos desde 2005. La empresa obtiene ingresos a través de anuncios para móviles y a través de asociaciones de vigilancia de la salud, además de los fabricantes de equipos de fitness.

El hábito de fumar ha reinado siempre como la principal causa de muerte prevenible relacionada con un hábito. Ahora, sin embargo, la obesidad en los EEUU está a punto de superar a los cigarrillos en la letalidad, con un importante estudio reciente que concluye que, en promedio, la obesidad roba a las personas más de una década de la vida. La obesidad está fuertemente ligada a prácticamente todas las formas de enfermedades crónicas, especialmente la enfermedad cardíaca y la diabetes. Un estudio encontró que 35 kilos de exceso de peso aumentan los costos médicos de toda la vida de una persona en un promedio de hasta U$S 30.000, dependiendo de la raza y el género. En total, la obesidad es responsable de cerca de U$S 100 mil millones por año en gastos de atención de salud en los EEUU.

La mayoría de los estadounidenses simplemente no ven a los médicos a menudo o lo suficiente para que esas visitas lleguen a tener un gran impacto en su conducta alimentaria. Pero la tecnología móvil puede ayudar a cerrar la brecha. Al incentivar a las personas a establecer metas razonables, el ejercicio y contar las calorías – y ofreciendo el estímulo de sus redes sociales – las aplicaciones móviles puede llegar a ser el eslabón perdido entre lo que los médicos saben que tenemos que hacer y lo que realmente hacemos en la vida cotidiana.

A diferencia de la mayoría de los otros segmentos de la industria de la salud móvil, las aplicaciones de control de peso tienden a ser comercializadas directamente a los consumidores, ya sea a muy bajo costo, a través de publicidad o por medio de asociaciones con proveedores de productos de hardware. Además, MyFitnessPal, uno de los pioneros en el mercado de las aplicaciones para bajar de peso tiene un socio en Boston Lose It, que se basa en un modelo premium o VIP. Pero docenas de otras empresas nuevas – incluyendo SparkPeople , Pérdida Noom, Entrenador de Peso y Calorie Counter Pro – están compitiendo por la corriente de los nuevos usuarios que recurren a sus teléfonos móviles para ayudarlos a perder peso.

Aunque las aplicaciones de pérdida de peso representan un punto de “pan dulce” o “miel” en términos de mercado, impacto en la salud, rentabilidad y reducción de los costos de atención de la salud, son sólo una parte de un público consumidor más amplio del mercado de la mHealth. Research&Guidance calcula que el número de descargas diarias de las 10 aplicaciones móviles de salud más populares ya se está acercando a los cinco millones.

Pero esos 5 millones de descargas diarias pueden llegar a ser un mero “goteo” en comparación con el número de aplicaciones de salud que terminen en los teléfonos de los consumidores en los próximos años mientras “Obamacare” siga impulsando la industria del cuidado de la salud para alcanzar nuevos niveles de eficiencia.

Se necesitan nuevas aplicaciones para brindar a los pacientes las formas más efectivas de encontrar médicos, programar consultas, obtener acceso a los registros médicos personales y mucho más.

Mientras tanto, otras nuevas tecnologías de desarrollo serio y confiable basadas en teléfonos inteligentes e Internet prometen dejar a los médicos realizar muchos diagnósticos y prescribir tratamientos a distancia, e incluso a dedicarse a efectuar algunas de esas tareas a tiempo completo. Excepto cuando duerman o se tomen un descanso, en cuyo caso lo hará un robot inteligente que ya habrá aprendido a razonar como el médico que lo deja al mando de su computadora y smartphone mientras duerme, juega al golf o está de vacaciones. Una cosa es cierta: las aplicaciones de mHealth permiten ganar dinero al médico cuando duerme o decide hacer otra cosa, el paciente estará realmente seguro y los pagadores satisfechos. Todos contentos.

Estos y muchos otros mercados nacientes de mHealth están en juego y el campo de juego es la “nube”, proporcionando una oportunidad extraordinaria para que los empresarios de mentalidad abierta, médica y tecnológicamente respaldada, ganen mucho dinero haciendo ahorrar a los sistemas de salud.

Como dijo Griffiths, del Centro Médico de Asuntos de Veteranos (VA): “No se trata de una ola del futuro, esto es ahora”.

O como yo suelo decir, recordando la primera película de Jurassic Park:

“El barco sale a las 7”.


Chagas: Sociedad y Ocultamiento Político

marzo 3, 2014

 

 

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Entre la sexta y última década del siglo XX la endemia por T. cruzi fue asumida por numerosos contingentes de militantes políticos y sociales, entre los que me incluyo, como una cuestión emblemática en las denuncias a las clases dominantes, por el abandono cruel en que colocaban a los desposeídos.

La democratización del diagnóstico serológico, a la que el grupo empresario que conduce el Prof. Dr. Jorge F. Yanovsky contribuyó de manera decisiva y masiva desde fines de la década del ’70, permitió demostrar la existencia de millones de infectados. Esta abrumadora evidencia, por el carácter silencioso de la parasitosis y la ausencia de demanda espontánea de atención, no promovió el quehacer médico-clínico como ocurre en la mayor parte de las patologías. Esto condujo a que se encumbrara el protagonismo de los sanitaristas. En esas condiciones, los reconocidos como parasitados, más que sujetos merecedores de una responsable y esmerada dedicación a su persona fueron tomados, genéricamente, como una expresión de los dramas sociales de la pobreza.

Las crecientes conquistas sociales en el último medio siglo, entre otras las del cuidado de la salud popular, sumado al avance en los conocimientos clínico-médicos en general y los cardiológicos en particular, llevaron a evidenciar, especialmente en relación al daño cardíaco a una enorme legión de infectados que estaban deteriorándose. Se puso, desde la cardiología, sobre el tapete, aún cuando con limitada sistematicidad por ser pocos los grupos médicos enrolados en la cuestión, la evolutividad maligna de la enfermedad. Sumado a esto último se hizo evidente la carencia de suficientes conocimientos biológicos y en particular clínicos que permitieran anticipar, para concentrar la atención, a quienes de los afectados le tocaría en suerte un derrotero de riesgo agravado.

A comienzos del siglo XXI ya era notorio que la demanda de atención médica entre los parasitados iba a ser inexorable e insoslayablemente creciente. Los afectados comenzaron a organizarse en Asociaciones y Federaciones, mientras que muchos de ellos se instalaron como migrantes en países con un significativo desarrollo médico y mejor organizados en términos de responsabilidad social médica. Así lograban concentrar la atención de consistentes grupos de profesionales de la salud. Esto, debemos destacar, ha sido específicamente el caso de España y comienza a ser, aunque mucho más lentamente el caso de Estados Unidos. El volumen de aportes clínicos que ha venido haciendo la medicina española en los últimos cinco años deben considerarse valiosos.

Son muchas las novedades bibliográficas que están anunciando que todo tenderá a un acrecentamiento fenomenal de las demandas médicas en cuestiones concretas derivadas de la patología. El reclamo, por otra parte, estará cada vez más y mejor organizado.

La cantidad de individuos infectados que evolucionaron hacia expresiones clínico-cardiológicas anormales es significativamente mayor a los que como cifra oficiosa se viene repitiendo mecánicamente como un dogma: “SOLO UN 30% TENDRA PROBLEMAS”.

Existen abundantes estudios, entre ellos los más citados, o la reciente recapitulación de estrategias terapéuticas de Rodrígues Coura, que ubican la evolución con daño orgánico por encima del 50% de los infectados.

Se han encendido luces rojas entre los responsables del sanitarismo global. La propia Organización Mundial de la Salud busca quitarle peso a la a la gravedad médica de la endemia disminuyendo de manera, hasta inadmisible, el número de infectados. En efecto, esta institución rectora, en sus documentos de los ´90 comunicaba la existencia de 20.000.000 de infectados y en los más recientemente difundidos que los afectados serían tan solo 7.500.000.

Como ya dije con anterioridad, aún en el supuesto que no hubiera existido ni un solo caso nuevo, en los últimos 20 años habrían desaparecido de las estadísticas 13.000.000 de infectados con 600.000 muertos por año. Esto implicaría una tasa de mortalidad anual, para los infectados, varias veces superior a la admitida por esa misma organización.

Son de recordar las publicaciones que enfatizan que más del 70% de los chagásicos que fallecen lo hacen antes de los 50 años de edad. Es muy probable entonces que la significativa reducción del número de parasitados, el 62% de los que vivían en 1990, se haya instalado a una tasa del 3% anual. Esta también es varias veces superior a la mortalidad anual para la población general de América Latina.

En el futuro próximo cada afectado conciente, requerirá que la medicina cardiológica se ocupe de él con los mismos recursos que hoy aplica al seguimiento clínico esmerado de LOS SECTORES PUDIENTES. Estos, a diferencia de los infectados con T. cruzi padecen el riesgo de ver disminuido su flujo coronario por factores en gran medida vinculados a una vida acomodada y desordenada.

Frente a la avalancha de la nueva realidad, se van dividiendo las posiciones. Se están estructurando tres tendencias estratégicas:

Una: La de la Sociedad Brasilera de Cardiología que, empujada por algunos tradicionales chagólogos, a la vez militantes políticos y sociales, se ha pronunciado por rebajar la preocupación por la malignidad evolutiva de la enfermedad. Para establecer tal derrotero aguarda, mediante revisiones clínicas anuales, la instalación de ECG patológicos.

Algunos de los firmantes del mencionado documento comienzan a insinuar (Es el caso citado de Coura) la necesidad, “por las dudas”, de tratar con drogas parasiticidas a casi todos los infectados, especialmente a los que padecen la “forma indeterminada”.

A la iniciativa de la Sociedad Brasilera de Cardiología se ha acoplado, en nuestro país, el Instituto de Investigaciones Cardiológicas de la UBA, conducido por el Prof. Dr. J. Milei. Es llamativo el cambio de orientación habido en este grupo: “No hay que gastar en el chagásico”.

Una segunda corriente que pretende aparecer como “políticamente correcta” es la de los sanitaristas. Estos, siendo funcionales a los del grupo anterior, amén de dedicarse a procurar terminar con los casos nuevos, que admiten están ¿en 50.000 anuales? han comenzado a exponer enfáticamente una solución esperanzadora con terapéuticas parasiticidas masivas. Los sanitaristas presuponen, como lo vienen mostrando en los números, que la endemia se agotará en corto plazo. Están aguardando “la muerte joven de los afectados”, mientras se esperanzan que con el anuncio del control de casos nuevos y ampliando a mayores grupos etáreos la aplicación recomendada de las drogas parasiticidas, le quitarán presión a la demanda en crecimiento.

Una tercera tendencia: Promovida por la Federación Argentina de Cardiología y el Consenso Internacional, a la que adhiero sin limitaciones como médico y también como militante social y político. Esta tendencia instala el paradigma de vigilancia clínico cardiológica activa sobre la evolutividad de la enfermedad. Ello significa, desde la detección de la infección, aplicar todos los recursos diagnósticos clínicos y terapéuticos que permitan con mucha precocidad intentar torcer el rumbo maligno.

En lo esencial lo que están confrontando las tres tendencias, en la práctica tan solo dos, es cuánto recurso de la torta de la salud y de qué forma debe destinarse a los afectados por el T. cruzi. Están los grupos 1 y 2 que proponen hacerlo desde iniciativas pensadas y definidas por expertos. Este es un abordaje universal que se sintetiza en insecticidas más fármacos milagrosos para una cura parasitológica que da por solucionado el devenir. Por otro lado estamos los que sostenemos que la atención del parasitado debe fundarse en una convicción que es: La infección por sí sola constituye una situación de riesgo. Una vez instalada su magnitud no es inferior de otras situaciones como por ejemplo la del síndrome metabólico. Por otra parte, el efecto clínico evolutivo de una presunta cura parasitológica no termina de evidenciarse. En esa orientación sostenemos que por lo menos en estos tipos de evolutividades (sea tripanosomiasis o síndrome metabólico entre otros) debe ponerse el mismo esfuerzo clínico-diagnóstico y terapéutico para abortar una malignización evolutiva. En el caso de la tripanosomiasis, aún incluyendo entre otras, terapéuticas parasiticidas, debe afianzarse más que el control evolutivo del parasitismo, el control de los marcadores clínicos precoces. En particular alteraciones incipientes en el funcionalismo cardíaco.

En otro orden el modelo Argentino de Seguridad Social con cobertura médica organizada y administrada por los propios trabajadores debería ser el sistema a consolidar para encauzar la vigilancia médica activa de la tripanosomiasis. Este objetivo incluye afianzar las acciones que privilegian una medicina para mayorías. La enfermedad provocada por la parasitosis es uno de los mayores desafíos científico-clínico que enfrenta la cardiología. Esto es así, principalmente, a medida que crece la evidencia (como analizaremos mas adelante) del compromiso coronario microcirculatorio, en tanto es una parte insoslayable de los mecanismos que por alteración del flujo empujan a una evolución patológica.

En el sistema de Obras Sociales nacionales y provinciales se encuentran afiliados 24.000.000 de individuos entre trabajadores y familiares. Entre estos habría por las prevalencias conocidas no menos de 500.000 aportantes directos de un salario anual para la seguridad social. Esto representa hoy una cifra del orden de los U$S 2.500.000.000 (dos mil quinientos millones de dólares) y muy bien unos 550.000.000 (quinientos cincuenta millones) de dólares por año se podría destinar a realizar el más esmerado acompañamiento clínico-cardiológico que permita el estado actual del conocimiento. La enfermedad cardíaca puede que se instale muy precozmente. Ciertamente, como ya he descripto, los infectados que mueren lo hacen mayoritariamente con menos de 50 años de vida.

Es una verdad de a puños, que el sistema de seguridad social no da cobertura a una significativa cantidad de trabajadores infectados que trabajan en “NEGRO”. Propongámonos instalar una gran acción militante por el blanqueo de las relaciones laborales y dar de esta forma cobertura médico social a todo el que trabaja. Esta es una iniciativa en la que los trabajadores de la salud deberíamos encolumnarnos convergentemente y caminar hombro con hombro con todos los demás trabajadores que constituyen el movimiento obrero organizado.

Esa actitud de todos sí sería una actitud de “Peronismo en serio” y no los mamarrachos que leemos a diario y nos inducen el vómito.

 


“¿ Me llevan a Terapia Intensiva ?”

julio 9, 2013

Para reflexionar sobre el título de este escrito (arbitrariamente redactado para llamar su atención), quisiera introducirlos al tema con un viejo chiste muy conocido: un bromista desliza el comentario “A Fulanito le dicen Terapia Intensiva” y, cuando se le pregunta porqué, responde “Porque ni los parientes lo pueden ver”.

Esta risueña chanza popular que refleja la potencialidad de la anti-inteligencia (también llamada “viveza criolla”) nos da pie para comentar que estamos viviendo cambios profundos en la manera en que se trata a los enfermos internados en las conocidas Unidades de Terapia Intensiva (UTI), Unidades de Cuidados Intensivos Coronarios (UCIC) y otras áreas “críticas” o “cerradas”.

El común denominador de dichas dependencias sanatoriales u hospitalarias es que el enfermo internado está en riesgo de vida aumentado o se teme que pueda estarlo, por lo que ingresa allí por precaución ante esta segunda posibilidad. Esos sectores, convenientemente equipados con recursos humanos, materiales y tecnológicos, concentran todo lo necesario para hacer frente en forma inmediata a los eventos que pudieran presentarse y que pongan en riesgo la vida de un enfermo.

Tradicionalmente, salvo excepciones, el paciente internado en una unidad de cuidados intensivos está solo en su cama, separado por biombos o paneles de sus compañeros de infortunio, conectado a múltiples dispositivos de monitoreo, “sueros” y sondas o mascarillas o “bigoteras” de oxígeno, asistido por médicos, enfermeros, técnicos, mucamas y demás, pero sobre todo … “el enfermo está solo y espera”. Espera ansioso el momento de estar con sus seres queridos en el conocido “Horario de Visitas”.

Si bien el Horario de Visitas tiene por objeto la seguridad de los pacientes al permitir mantener acotado el ingreso de personas no relacionadas con el cuidado del mismo, algunos centros han comenzado a modificar estos conceptos un tanto rígidos. Estos cambios se van insinuando de a poco, como permitir la presencia de un familiar muy cercano al lado de un paciente anciano desorientado y excitado en vez de administrarle sedantes, etc.

Estos cambios, muy latinos en su esencia (los latinos somos muy demostrativos de nuestros afectos) parecen haber sido entendidos hasta cierto punto por los “fríos” norteamericanos, al punto tal de haberse publicado en la revista médica de cuidados intensivos más prestigiosa del mundo, Critical Care Medicine, las “Guías de Soporte Familiar en Unidades de Cuidados Intensivos Centradas en el Paciente”.

¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que vamos a ver progresivamente un cambio de roles en las series de televisión o películas que tratan temas médicos. Ese será el ariete mediante el cual estas nuevas Guías se abran paso en la opinión pública, fortaleciendo su aceptación y aplicación o desencadenándolas, de la misma forma en que se hizo con la vestimenta informal para los médicos. En otros términos: de tanto ver algo se termina aceptándolo como normal.

El American College of Critical Care Medicine (ACCM) ha elaborado estas Guías para tratar pacientes adultos, pediátricos y recién nacidos en Unidades de Cuidados Críticos bajo la siguiente premisa:

“LOS MEDICOS CON LOS PACIENTES Y SUS FAMILIAS”

Estos cambios comenzaron en 2001 (ya pasaron 12 años y todavía hay “resistencia al cambio”), cuando se aconsejó que los servicios de cuidados intensivos dejen de centrar su manejo de los pacientes en la clínica o enfermedad y se centren en el paciente (en el ser humano), compartiendo las decisiones respecto a su cuidado y tratamiento con él, respetando sus elecciones, sentimientos y creencias. Ahora, las recomendaciones se han ampliado, incluyendo a la familia del paciente, asumiendo que esto va a influir positivamente en forma notoria en la evolución y bienestar de todos: pacientes, médicos y familias.

Veamos algunos puntos de estas 43 recomendaciones:

Los pacientes y sus familias deben estar permanentemente informados y activamente comprometidos en la toma de decisiones médicas y en su cuidado. Esta actitud disminuye el stress y la angustia, tanto del paciente y sus familiares como del médico. Pese a los intentos de los médicos, las familias se sienten frecuentemente no informadas y no participantes en la toma de decisiones del “día a día” del cuidado de sus seres queridos. Para el modelo de atención centrado en el paciente, las familias deben participar activamente con los profesionales. Se deben efectuar reuniones o entrevistas con la familia lo antes posible y la mayor cantidad de veces que se pueda para reducir el stress familiar y mejorar la comunicación, tanto en su consistencia como en la sensibilidad cultural, usando términos que la familia pueda entender. La mejoría en la comunicación permitirá incluso el uso de tratamientos complejos. Se debe debatir en términos adecuados a su cultura para hablar en términos de realidad, de modo tal que todo consentimiento o rechazo a un tratamiento sea consecuencia de una decisión tomada con cabal conocimiento y comprensión de lo que ello implica. La presencia de familiares en una “recorrida” o revista de sala e incluso durante una resucitación puede ayudar a las familias a sobrellevar la muerte de un ser querido. Se deben permitir visitas abiertas y flexibles, para lograr el bienestar del paciente. Los carteles con indicaciones de lugares de tránsito deben ser amigables y comprensibles. Las salas de espera deben estar cerca de donde están los pacientes y deben permitir la espera cómoda y entretenida de las familias. El ambiente para las familias debe respetar la privacidad y mejorar el soporte social con habitaciones de una sola cama, luz natural y acceso a la naturaleza. Las familias deben recibir educación o instrucciones claras y comprensibles antes de visitar al enfermo. Las mascotas adecuadamente inmunizadas pueden ser llevadas a cuidados intensivos, e incluso pueden comenzar a desarrollarse estrategias de terapia asistida por animales.

El cuidado del paciente debe estar coordinado e integrado por un grupo interdisciplinario de profesionales. Se debe educar y asistir a los médicos para reducir los efectos de las interacciones con la familia en su propia salud. El soporte familiar ante la muerte debe ser anterior, durante y posterior a la misma. El incluir y comprometer a la familia como parte integrante del equipo multidisciplinario de cuidados intensivos es esencial para una pronta recuperación de la salud o para optimizar el proceso de muerte de los paciente críticamente enfermos; el soporte psicológico y la salud espiritual de la familia es un componente esencial del modelo asistencial centrado en el paciente. El personal debe ser entrenado en reconocer y satisfacer las necesidades de las familias ante el stress y las familias deben ser alentadas a participar activamente en el cuidado directo de los pacientes en la medida de lo posible, brindándoles amplia información de cómo hacerlo.

El sistema de salud debe proveer confort físico y soporte emocional para el paciente y los miembros de su familia. Brindar o ayudar a brindar soporte espiritual, animando y respetando la religión, el culto o las tradiciones culturales, ayuda al paciente y a sus familiares a luchar contra la enfermedad y la muerte. Más allá del consejo espiritual propio del ministro de la religión que sea que habitualmente concurre al servicio, se debe preguntar y facilitar la satisfacción de las tradiciones espirituales y necesidades culturales del paciente y sus familias.

Los integrantes del equipo de salud deben tener una clara comprensión de los conceptos del paciente sobre la enfermedad y de sus creencias o cultura. El stress del personal debe combatirse mediante una información compartida sobre los objetivos del tratamiento, de modo tal que los mensajes a las familias y pacientes sean consistentes y unificados, sin lugar a interpretaciones erróneas, lo que a su vez alivia la angustia del personal ante las quejas, agravios o agresiones que puedan recibir aunque una “buena muerte” ocurra. Cuando sea posible, el personal debe interiorizarse de la cultura del paciente y su familia, con énfasis en lograr un lenguaje apropiado a sus normas culturales y respeto a las decisiones del paciente, lo que puede lograse mediante frecuente comunicación entre el personal y los familiares. El soporte espiritual y religioso debe estar orientado a las necesidades del paciente y la familia en forma regular, permitiendo la participación de ministros y trabajadores sociales junto al personal. Si un paciente pide rezar con un ministro de su culto para confortarse, debe permitírselo.

Los integrantes del equipo de salud deben comprender y aplicar los tratamientos apropiados para los diversos pacientes. Los pacientes internados en Cuidados Intensivos que estén impedidos de comunicarse con los médicos o de participar en las decisiones sobre su propio cuidado hacen obligatorio que esa responsabilidad recaiga sobre otros, generalmente sus familiares inmediatos, que pasan a tomar esas decisiones por él. Puede permitirse a las familias asistir a las “recorridas de sala” o revistas y hacer preguntas relevantes sobre el cuidado del paciente. Debe estructurarse el proceso de apoyo psicológico para los familiares que hayan presenciado un proceso de resucitación. En algunos casos, puede permitirse la presencia de familiares durante una resucitación, lo que los ayudará a elaborar la muerte de su ser querido. Debe evaluarse la compresión de la familia del pronóstico y del plan de tratamiento y se la debe educar sobre síntomas o signos de inminencia de muerte de una manera culturalmente apropiada. El acompañamiento y seguimiento luego de una pérdida deben estar disponibles luego de la muerte de un paciente. El entrenamiento en cuidados paliativos debe formar parte del programa de la educación en cuidados críticos.

En resumen: en el tratamiento de un enfermo internado en cuidados intensivos existen nuevas reglas que modifican las tradiciones en el proceso de toma de decisiones, la contención de la angustia familiar y el stress de los médicos, el soporte cultural, espiritual y religioso, las visitas familiares y el entorno de cuidado, la presencia de la familia en discusiones, resucitaciones y cuidados paliativos.

Cada día, los requerimientos de los pacientes y sus familias son mayores para los miembros de los equipos de salud. Ahora, como puede apreciarse, muchos de esos requerimientos (especialmente los vinculados a las cuestiones afectivas) comienzan a satisfacerse. Se verá ahora si los pacientes y sus familias desean y pueden ejercer sus nuevos roles, que implican los beneficios solicitados pero también les significan nuevas responsabilidades no fáciles de ejercer.

Y aquí les dejo una nueva inquietud: ¿ Cómo hacemos con el que salió o “zafó” ? Cómo lo preparamos a él y su familia para “volver a casa”, sea para una rehabilitación completa, parcial o para “esperar el momento” ?

El “regreso a casa”, para lo que sea. Tal vez una tarea muy difícil, pero no imposible.

No tengo esas respuestas, pero trato de construirlas o encontrarlas.

Finalmente, recuerdo las últimas palabras públicas de uno de mis Maestros, el Dr. René Favaloro: “La Medicina, sin humanismo, no merece ser ejercida”.

Les dejo las ideas. De todos depende que algo cambie.

Fácil de decir y difícil de hacer. Pero debe ser hecho.


Me gusta.

junio 27, 2013

Me gusta tener un blog gratuito en WordPress sin que me exijan aceptar publicidad en el mismo. Todo está cambiando. Ya nadie que puede leer esto es tonto. Todo es cuestión de tiempo.


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